Tu nueva realidad al ser madre

Actualizado: 11 de ago de 2020



Es increíble como la llegada de este pequeño ser transforma tu vida para siempre.

Antes de tenerla me sentía libre y con menos preocupaciones, ademas era menos sensible.

Una vez llego a mi vida mi hormonas se enloquecieron, ahora veo cualquier propaganda de pañales o historias de bebes y se me salen las lagrimas. Ademas todo el tiempo me hago preguntas como: ¿Sera que respira?, ¿si tiembla y estoy con ella que hago?, ¿Sera que si le sale leche? ¿porque llora? etc. Busco motivos para estar preocupada. Todo el tiempo mi mente esta en función de ella. Es como si algo dentro de mi se hubiese activado para estar alerta ante cualquier llamado. Es una experiencia maravillosa la cual te llena de alegría pero se despiertan muchos miedos. Esta fue mi experiencia al ser mamá primeriza, estaba feliz de tenerla, pero sentía que mi vida había dado un giro impresionante. Antes de su llegada me la pasaba trabajando, haciendo consulta, turnos, entre otras cosas. Era una vida un poco agitada por lo cual no pasaba mucho tiempo en casa. Una vez ella llego mis días en casa se me hacían eternos.

El día que mi esposo y yo salimos de la clínica con la bebé en brazos fue algo un poco extraño, al llegar a la casa ambos nos miramos y nos preguntamos ¿Ahora que hacemos?. Nuestra chiquita no paraba de llorar a pesar de que estaba con el pañal limpio, ya había tomado pucheca, pero nada servia, no se calmaba. En este momento inicio la aventura de ser padres, el reto de entender que le pasa a tu hija, el reto de pasar horas sin dormir, el reto de la lactancia, el reto de los gases, en fin. No teníamos ni idea que todos esos temas los debíamos manejar. A pesar de ser mamá y medica el tener esa criatura en mis brazos no me dejaba pensar racionalmente, sentía que todo lo aprendido con niños se me borro. Esos primeros 10 días fueron una locura (lo cual es normal) todo cambio al inicio es difícil, fue un nuevo miembro en nuestro hogar, el cual con el pasar de los días nos enseñaba cosas nuevas. Tratamos de dividir funciones para poder tener ambos la participación, por ejemplo yo me encargaba de alimentarla y a el le tocaba sacar los gases. Esos benditos gases unas veces le salían otras no, podía pasar hasta una hora con ella cargada intentando sacarlos. Ella solía quedarse dormida en brazos, pero cuando papi se disponía a llevarla a la cuna de inmediato gritaba y se ponía a llorar, fue la misma rutina por mucho tiempo, cada día nos inventábamos una nueva estrategia para tratar de llevarla a cabo y lograr un poco mas de horas de sueño. Esta fue nuestra historia durante al menos el primer mes ya que posteriormente fuimos aprendiendo varios trucos de sacar gases, técnicas de lactancia, entre otras cosas, que lograron aportar algo valioso en nuestra familia.

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